Ventilación Mecánica Controlada VMC

Simple flujo y doble flujo con recuperación de calor

Sobre la ventilación mecánica controlada existe diversa literatura, pero nos vamos a centrar en 4 aspectos fundamentales:

  • ¿Qué es?
  • ¿Por qué debemos instalarla?
  • Tipos de ventilación
  • ¿Cómo funcionan?

¿Qué es la ventilación mecánica controlada?

La ventilación mecánica controlada o VMC, es un sistema que genera un movimiento controlado de aire, ya sea de extracción o de admisión según las necesidades de la vivienda o local en estudio y que permite renovar el aire de las diferentes estancias, garantizando la mínima calidad del aire exigida en el DB H3 del código técnico.

¿Por qué debemos instalarla?

La ventilación mecánica controlada tiene tres motivos principales para ser instalados:

Instalación VMC

Por normativa: Tanto en el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE), como en el Código Técnico de la Edificación (CTE) se especifica los requerimientos mínimos para cumplir con la calidad del aire. Además, desde las instituciones europeas animan a reducir el consumo energético de las viviendas con mejores aislamientos y mediante ventilación mecánica controlada.

Por salud: Gracias a la ventilación mecánica controlada, podemos prevenir el aumento de ácaros, bacterias, olores de la cocina, tabaco, etc. que provocan un perjuicio notable en la salud de las personas, ya que se depura el aire que se añade en la estancia mediante filtros en la entrada del intercambiador.

Por eficiencia: Existe una costumbre adquirida de años atrás en la que abrimos las ventanas para airear, sin embargo, al realizar este gesto lo que realmente estamos haciendo es alterar las condiciones de temperatura y humedad interior de la vivienda, teniendo que dedicar un alto consumo de energía para recuperar las condiciones de confort.

Tipos de ventilación

Existen diferentes tipos de ventilación mecánica que son los siguientes:

Ventilación de simple flujo: Los sistemas de ventilación de simple flujo extraen aire viciado del interior, por tanto, aire nuevo del exterior entra en la vivienda de forma natural por aberturas en ventanas. Puesto que la temperatura interior de la vivienda y la exterior del ambiente son diferentes, origina una descompensación de la temperatura en la habitación. Dentro de un sistema de ventilación de simple flujo podemos encontrar dos sub-tipos:

  • Simple flujo autorregulable: La velocidad del ventilador de extracción y, por tanto, el caudal de renovación de aire de las estancias es constante, pero variable según la demanda del usuario. 
  • Simple flujo higrorregulable: Dispone de un sensor de humedad que comanda directamente al ventilador y en función de la cantidad de humedad de la estancia, automáticamente funciona a una velocidad u otra de la forma más eficiente y durante el tiempo que sea necesario para eliminar la concentración de humedad.

Ventilación de doble flujo con recuperador de calor: Es un sistema, más complejo, ya que realiza una doble función; por una parte, garantiza una excepcional calidad del aire y por otra, recupera una parte de la energía del aire extraído, consiguiendo una temperatura del aire de admisión cercana a la temperatura interior de la vivienda con el considerable ahorro de energía que supone y mejorando el confort.

¿Cómo funcionan?

Recuperador de calor

Ambos sistemas extraen el aire viciado desde las estancias húmedas, como la cocina, el baño o el aseo y/o el lavadero. Si únicamente extraemos aire, se trata de un sistema de ventilación de simple flujo. Es un sistema más sencillo, pero eficaz en ciertas circunstancias.

Sin embargo, la ventilación mecánica controlada de doble flujo con recuperador de calor extrae aire viciado de las zonas húmedas de la vivienda, pero además añade aire del exterior a dormitorios, salón, comedor, despachos, etc.

En el intercambiador se produce una cesión de energía en la que el aire de mayor temperatura, transmite energía al de menor, de forma que:

En invierno, con la calefacción de casa conectada, extraeremos aire caliente al exterior e introduciremos aire frío al interior. En el intercambiador, cederemos la energía del aire caliente de la vivienda al aire frío del exterior, por lo que el aire de entrada ganará temperatura y entrará a la vivienda a una temperatura similar a la que tenemos en el interior.

En verano sucede lo contrario, el aire caliente del exterior cederá calor al aire frío del interior de la vivienda y entrará a una temperatura menor, cerca de la temperatura que tenemos en el interior.

Este sistema, ayuda a reducir el consumo energético de la climatización del hogar y a mantener las condiciones de confort, en cuanto a humedad y temperatura.

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